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Leer másLa vida secreta de una huerta Blue Whale
Siguiendo las estaciones, la vida de una huerta Blue Whale sigue el ritmo de precisas operaciones de cultivo, reclamando cuidados y saber hacer. El fruticultor debe adaptar su conducta al día a día, en función de la evolución de los árboles y de las condiciones climáticas.
Indispensable a lo largo de toda la vida del árbol frutal, la poda se practica desde el final del invierno hasta marzo, fuera de los periodos de grandes heladas. En los primeros años, se trata de formar el "armazón" del árbol (poda de formación). Más tarde, la poda de mantenimiento favorece la penetración de la luz hasta el centro de la frondosidad. Cuando el árbol llega a ser productivo, una poda regular, denominada poda de fructificación, favorece el desarrollo de los frutos.
Las primeras yemas marcan el despertar de la huerta en primavera. La floración varía según las especies y las variedades, las regiones de implantación y las condiciones climáticas. En esta etapa, hay que vigilar la polinización de la huerta, garante de una fructificación satisfactoria.
Permite proteger los árboles de las enfermedades y de los destructores, en el marco de un cultivo racionalizado. Nuestros fruticultores dan preferencia a los métodos naturales. Por ejemplo, se introducen poblaciones de mariquitas para prevenir la invasión de pulgones. Las huertas Blue Whale solamente se tratan si es necesario y siempre con productos homologados, respetuosos con el medio ambiente.
Cuando las flores son reemplazadas por los frutos, el aclaramiento consiste en seleccionar los frutos, a fin de garantizar la maduración de los mejores especímenes y evitar las sobrecargas.
La recolección de las fruta se realiza completamente a mano y una vez madura. La coloración del fruto, su firmeza y la tasa de azúcar se evalúan diariamente, a fin de decidir el momento oportuno para proceder a la recolección. Ciertas manzanas se recogen con tijera, a fin de cortar el pedúnculo que puede dañar los frutos que se entrechocan.